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lunes, 14 de abril de 2014

Las islas como elemento crítico de la zona costera



Tema2. Las islas en la zona costera
Las islas de nuestro pueblo incluyen algunas tan conocidas como Chira y la Isla del Coco, pero no son las únicas. Hay unas cincuenta a lo largo de los 1412km del rico y variado litoral, de muy diversa naturaleza: unas habitadas y otras no; algunas son rocosas, otras fangosas; unas se hallan en los deltas de los principales ríos, otras son de carácter oceánico; a una de ellas llegó el Navegante en 1502, otra sirvió de presidio por 40 años.
Son refugio de aves, monos, iguanas, taltuzas, venados, liebres y profusos manglares; langostas, pargos, lagartos, manatíes, gaspares y multiplicidad de peces de los más variados colores habitan también en sus aguas adyacentes. Territorios unos y otros que han dado paso al hombre y su familia en el mayor desorden por ausencia de normas precisas y que consideren al ser humano un componente integral del ecosistema marino costero. Este caos es reflejo natural de un mal mayor, pues Costa Rica ha manejado históricamente la zona costera sin políticas claras en beneficio de los sectores más desprotegidos de la costa.
Una visión integral y real de la situación ecológica, económica y social del área es imprescindible, porque los efectos -actuales y potenciales- de las actividades en las zonas adyacentes y en determinados ecosistemas tienen efectos desastrosos. Por ello el desarrollo isleño debe asentarse sobre el raigambre social de las comunidades, facilitar la apropiación y el manejo responsable de los recursos marinos, impulsando cuando sea posible el turismo rural ecológico.
De acuerdo a nuestro ordenamiento legal, las islas son parte integral de la zona marítimo terrestre (pública) y solo pueden otorgarse derechos sobre ellas por la Asamblea Legislativa (Ley 6043). Las municipalidades y el MINAET no tienen facultades para hacerlo y bien lo conocen. Así lo sucedido en el Golfo Dulce en el año 2009 cuando desde una isla exportaban tiburones rellenos de cocaína, fue un síntoma que demuestra el mal manejo de la zona costera: ¿Cómo es posible que se construya grandes edificios visibles desde gran distancia y ninguna autoridad investigue tal construcción? Se trataba de una casa de recreo con piscinas, en lo alto de una colina, con dominio del horizonte, en una isla estatal y rodeada manglares protegidos por convenios internacionales bajo tutela de las direcciones regionales del MINAET.
Por ello no es de extrañar que ya en dos islas se construyen marinas, sin permiso de la Asamblea Legislativa, pero con aval de la SETENA, el INVU y las Municipalidades de Golfito y Limón; pues al igual que los narcos compraron la isla grande en US$300.000 a un italiano (La Nación, 25.VI.09), así la mayor parte de ellas tienen dueño, adquiridas en millones de dólares. Tan fácil como pedirlas por Internet a empresas inmobiliarias en el mercado internacional, bajo precios imposibles para los ticos, que seguimos siendo –paradójicamente- sus únicos dueños legales.
  
Y la Procuraduría General de la República encargada -según la referida ley- de velar por su cumplimiento? ¡Bien muchas gracias! -Andan apaleando a los verdaderos y desvalidos pescadores de las playas-.
Y no solo se compran las islas, se otorgan escrituras públicas, inscritas formalmente en el Registro Público de la Propiedad (estudio BID/1284/OC-CR, 2007). ¿Cómo lo hacen? ¿Bajo qué derecho? ¿O será que de nuevo allí nadan los blancos tiburones?
Debemos reconocer que en nuestra zona costera el capital abundante compra voluntades y conciencias, que las islas y playas se mueven en el mercado internacional, sin que los ticos tomemos conciencia de que perdemos la zona más valiosa que nos heredaron nuestros padres. Y que lo escrito en leyes sobre manejo de los ambientes costeros, solo es letra muerta que a nadie le preocupa cumplir. 

sitios donde se venden islas de Costa Rica: 

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