De acuerdo con los arts. 5 y 6 de la Constitución Política, Costa Rica es
el país más grande y con los mayores recursos naturales de América Central: 51.100km2 de continente (8%) + 589,682km2de mar
(92%) = 640.782km2. Unas tres veces la extensión total de Nicaragua
y dos veces Honduras, otrora los hermanos mayores de la Región. Merced a la presencia de la Isla del Coco (uno de los once
volcanes submarinos nuestros); a partir de la cual se extiende Costa Rica
200millas náuticas adicionales (370km) desde ese punto, situado ya a 549km de
Puntarenas. Por ello la cobertura
oceánica alcanza el 92% del territorio, lo cual basta para justificar la
existencia de un Ministerio del Mar.
La historia inicia en los años 50´s del siglo anterior cuando por
interés de aprovechar el atún de nuestras aguas, las universidades norteamericanas
y la CIAT inician la investigación sistemática de nuestras riquezas marinas y
del piso oceánico asociado. Hasta hoy se han invertido centenas de millones de
dólares por EEUU, Alemania, Francia, México, Japón, entre otros; para llevar a
cabo investigaciones que nuestro gobierno no ha utilizado para planificar el
desarrollo nacional. Pero al menos esta estratégica información puede ser
utilizada para definir los rasgos sobresalientes de nuestro piso oceánico:
1.
La gran planicie abisal del norte
(color azul y café), la cual cubre un área cercana a 185.215km2, o
sea casi cuatro veces el territorio nacional continental. Sobre esta superficie
se produce de forma permanente el exclusivo fenómeno de domización, que constituye un oasis biológico que se extiende hasta
500 millas a la redonda (que ahora los nicas reclaman como suyo); el cual a su
vez ha generado enormes depósitos de hidratos de metano y petróleo; cuya
reserva podría soportar las necesidades de energía de América Central por 350
años.
2.
La Trinchera Mesoamericana que se
origina en el sur de México y corre paralela al litoral Pacífico de América
Central hasta la altura de Quepos (color azul oscuro). En nuestro territorio
forma un cañón submarino angosto de 18km de ancho y 360km de largo, alcanzando
los 4500m de profundidad. Las paredes orientales constituyen el talud
continental, donde los sedimentos depositados por cientos de años tienen el
potencial de generar maremotos sobre las ciudades costeras.
3.
La Cordillera Cocos, la mayor y
más alta del país, con al menos 15 montañas submarinas, dos grandes mesetas y
varios cañones importantes (color rojizo). Tiene una extensión de 950km sobre
el territorio nacional y un ancho medio de 270km. Prospecciones preliminares
indican amplios yacimientos de gas natural y vastas reservas de minerales
valiosos. Dentro de ellos el gas natural es un elemento estratégico, pues nuestras
reservas representan el equivalente de suplir las necesidades de energía de
Alemania por 15 años –tal como afirmaron científicos alemanes de la GTZ en la
prospección llevada a cabo entre 1996 y 2005-.
4.
La plataforma continental frente a la península de Nicoya de
unos 12.000 km2 de área, pletórica de nódulos polimetálicos,
fundamentales en la industria moderna (color blanco, señalada).
5.
Reservas de energía mareomotriz en sitios
privilegiados hacia la boca del golfo de Nicoya, indican un potencial entre 25
y 50 megavatios de potencia, incorporables al sistema nacional interconectado
de energía eléctrica, generando empleo directo para unas 1200 personas en áreas
costeras deprimidas socialmente.
6.
Altos potenciales de energía
eléctrica por diferenciales térmicos se establecen entre los cañones de la
Trinchera Mesoamericana y la plataforma continental, a tan solo 15mn del
litoral. Agreguemos a ello el potencial de un oleaje severo, que alcanza
frecuentemente entre 8 y 12 pies de altura en varios sitios abiertos del
litoral pacífico, que bien podrían generar la energía que requieren los
modernos complejos turísticos en sus fronteras.
La extensión y variedad morfológica de nuestro territorio, sucintamente
señalada, nos muestra que la educación formal ha fallado en la enseñanza de la
correcta y verdadera geografía física en que se asienta nuestra identidad
territorial. Pero ello no es razón para dejar de lado el establecer un
Ministerio del Mar que abra los surcos de un desarrollo novedoso. Ya contamos
con JAPDEVA, INCOP, INCOPESCA, Direcciones de Obras Portuarias y Transporte
Marino, Servicio Nacional de Guardacostas, entre otros. A lo cual se deben agregarse
dosis adecuadas de visión del futuro y política sana.
Ya
el país cuenta con unos 200 profesionales en ciencias marinas y cinco
institutos de investigación, dispersos y sin articulación por falta de
políticas orientadoras. Por ello tienen aquí los nuevos diputados la oportunidad
de ponerse una flor en el ojal y dejando
divisiones internas, aunar voluntades y pasar a la historia del Siglo XXI. Y
desde luego, no menos mérito tendría el Poder Ejecutivo de propiciar esta
alternativa. Su preámbulo sería:
1. Nuestro país tiene 590.000 km2 de
territorio marino, el cual representa once veces su área continental. Posee
1.400km de línea litoral, con presencia de bahías, estuarios, marismas,
manglares, playas, riscos y ensenadas. Una cordillera submarina de 1.000
kilómetros de largo, que nace como una prolongación de la Península de Osa y
llega hasta el borde a las islas Galápagos. Esta cordillera posee una decena de
picos montañosos cuyas dimensiones son mayores a las del Chirripó, uno de los
cuales es el volcán submarino Isla del Coco.
Todos ellos al alcanzan grandes alturas sobre el piso marino,
constituyen reservas biológicas únicas del Planeta, los cuales deben constituirse
en un sistema nacional de parques y reservas oceánicas. Sobre esta cordillera
marina circulan las corrientes ecuatoriales que son causa de la surgencia
oceánica que produce la riqueza pesquera en especies demersales y pelágicas.
Disponemos de una plataforma continental frente a la Península de Nicoya de
10.500 km2 de superficie, equivalente a toda la provincia de
Alajuela, con yacimientos de níquel, manganeso, hierro y cadmio. Somos dueños
de un fenómeno natural de surgencia oceánica en el Océano Pacífico llamado
“Domo Térmico”, con una superficie que alcanza los 160.000km2. además
de otros fenómenos de gran riqueza pesquera, tal como el denominado
afloramiento marino de Papagayo. Este fenómeno se acopla al Domo Térmico
aumentando su biodiversidad marina, incluyendo millones de microorganismos
hasta grandes mamíferos y peces de valor comercial, entre los que se cuentan
ballenas, delfines, atunes, dorados, velas, marlines, entre otros. Que todos estos
fenómenos propician la abundancia de microorganismos vegetales que juegan un
papel extraordinario en la absorción y transformación del dióxido de carbono
proveniente de países industrializados.
2. Cuando nuestros recursos
agropecuarios y forestales están siendo diezmados, cuando existe una contaminación
de ríos alarmante; resulta obvio que debemos volver la mirada hacia los amplios
recursos marinos como fuente de alimento y de producción para mejorar nuestra
calidad de vida.
3.
Paradójicamente ante esta enorme
riqueza, la población costera se caracteriza por tener altos niveles de pobreza
y una secuela grave de problemas sociales.
Limón,
Guanacaste y Puntarenas han sido tradicionalmente las áreas costeras
consideradas focos de tensión social; y en los últimos años se ha alojado allí
una vasta población que emigra del agro.
4.
Las comunidades de la costa, las fuentes de energía
asociadas al mar, las áreas marinas y los ecosistemas asociados han carecido de
importancia histórica para el desarrollo de nuestro país.
5. Ha llegado el momento de dar un paso
adelante y establecer como eje nacional del desarrollo marino el MINISTERIO
PARA EL DESARROLLO MARINO a fin de que impulse
el desarrollo de las comunidades de la costa, vele por el desarrollo y el
aprovechamiento racional de los recursos marinos, impulse el desarrollo de
alternativas energéticas marinas, proyecte el transporte marítimo como vehículo
de desarrollo, impulse la pesca de altura, el turismo sostenible costero, el
sostenimiento de especies marinas, el desarrollo de áreas protegidas marinas, la
educación marina y el establecimiento de
acuarios y parques marinos, entre otros.
Mapa del relieve
del piso oceánico de Costa Rica, producto de decenas de cruceros de
investigación científica de países interesados en conocer nuestras riquezas. En
los bordes se indican coordenadas geográficas y profundidades según código de
colores.