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lunes, 14 de abril de 2014

Apuntes sobre la CR de ultramar




Tema 4. La Costa Rica de ultramar
Los ticos estamos acostumbrados que a la vuelta de la esquina se hallan los sitios de interés pues somos un país pequeñitico. Ello se debe a que en nuestra cultura no hemos incorporado la conciencia marina, aquella que permite entender que la Isla se halla a 550km de Puntarenas y que 370km más allá, todavía estamos en suelo tico. No cabe en nuestra cultura cotidiana que entre “el puerto” y el confín de nuestro territorio nacional, haya una distancia de 970km; algo así como la distancia entre los aeropuertos de Liberia y Ciudad de México. No se diga de los grandes recursos marinos bióticos y abióticos en aquellas inmensidades (589.000km2), que permiten constituirnos en el país más grande y rico de América Central.
Hace unos días la Señora Presidente firmó un decreto de protección a montes submarinos aledaños la Isla del Coco, de lo cual ni la prensa ni el pueblo comenta algo. Por ello vale la pena en este ciclo de ensayos, una imagen fresca para alimentar una cultura de la que se carece.   
Si bien la Isla solo tiene 24km2 de área, es uno de nuestros 11 volcanes submarinos, el cual se ubica en el borde occidental de la Cordillera Cocos como se advierte de la imagen inferior. Es decir es parte de un conjunto geológico submarino que sobresale de la gran Cordillera y que facilita la vida de las especies pelágicas migratorias –como el atún- que buscan su alimento en el Pacífico Oriental.  
En el extremo sur de la Cordillera, aguas ricas en nutrientes propias de la corriente de Humboldt, giran hacia el oeste en sentido inverso a las corrientes ecuatoriales que vienen de Asia. Justo al suroeste de la Cordillera –representada parcialmente aquí-, estas corrientes ecuatoriales –ya enriquecidas- empujan las aguas hacia el territorio nacional continental, trayendo consigo migraciones estacionales de atún. Estas especies conocen además, que la fricción de las aguas con la Cordillera remueven detritus de los extensos valles y desfiladeros submarinos, trayendo a la superficie materia orgánica y bacterias, que al contacto con la luz solar inducen la generación del plancton, primer eslabón en la cadena alimenticia del océano.
Este fenómeno estacional es posible detectarlo mediante satélites polares de la NOAA, cuya tecnología de captura terrestre es llevada hoy a bordo de los buques atuneros. Por ello la flota pirata internacional goza de nuestras riquezas a cientos de kilómetros del Área Metropolitana y nosotros seguimos creyendo que el futuro está en tierra firme.
El pueblo ignora la extensión real de nuestro gran país y que nuestras aguas aledañas a la Isla y a todos los salientes submarinos -de color verdoso en la imagen-, son praderas donde se nutren los peces y mamíferos marinos, pero además se absorbe el CO2 industrial y con ello se limpia la atmósfera del planeta para que el ser humano pueda seguir viviendo.
Debemos reiterar que las riquezas biológicas y minerales ligadas al suelo y al subsuelo marino son la mejor herencia de nuestros hijos y que se requiere de lo mejor de todos nosotros para conservarlas e incorporarlas en nuestro desarrollo, antes de que las trasnacionales lleguen al festín. Por ello aplaudimos el decreto presidencial y cualquier programa de protección -aunque sea en el papel- de nuestros ricos y variados recursos marinos bióticos de ultramar.




  • Figura real del piso marino de la Costa Rica de ultramar: porción central de la Cordillera Cocos (esta imagen dibuja la forma del piso oceánico si le “sacamos el agua al mar”). Mediante colores se identifican las profundidades marinas. Se resalta la posición de la Isla del Coco y de las profundidades menores de 1000m –color verde-. De color cobrizo el dorsal de la Cordillera. La posición geográfica y las dimensiones pueden ser deducidas de la escala geográfica en los bordes (cada grado equivale aproximadamente a 1000km de longitud). El color azul intenso corresponde a profundidades mayores de 5000m. La rugosidad del piso marino no es ficticia. Datos y software del Instituto Principio del formularioLamont-Doherty de la Universidad de Columbia.




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