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lunes, 14 de abril de 2014

Contaminación en playas



 Tema3. Playas contaminadas
 
Con poca frecuencia se pone de manifiesto la contaminación fecal en las playas nacionales. Algunos pálidos reportajes solo muestran la contaminación superficial en ríos y riachuelos, pero dejan de lado lo grueso. Por ejemplo, usted puede identificar en las arenas contaminadas la materia fecal mediante manchas de color café suave y bombitas como de jabón. Son producto de los tanques sépticos, un medio para acumular las excretas que puede funcionar en tierra, pero que no funciona del todo a una distancia menor de 250m de la playa, donde el sustrato arenoso se halla a centímetros debajo de la superficie, aunque usted por encima vea pasto o tierra. Así las aguas negras de toda índole, bajan por gravedad en el suelo poroso hasta la playa y no solo en la superficie, lo hacen hasta varios metros de profundidad, justo en la frontera donde la playa se sumerge en el piso del mar. En esta frontera se produce un intercambio de flujos que marca un balance importante en nutrientes naturales para los ecosistemas marinos del litoral, pero donde la introducción de contaminantes degrada el ambiente inexorablemente.
Y en nuestro país hay un divorcio absoluto entre el manejo responsable de aguas negras y la extensión del área pública donde se impide construir, pues esta solo tiene en el mejor de los casos, un ancho máximo de 50 metros. Distancia que favorece la construcción de hoteles y casas a una distancia donde irremediablemente las excretas irán a dar a la playa inmediata, como es evidente en las temporadas altas sobre nuestro litoral.  
Una vez que los contaminantes llegan al litoral, son trasladados fácilmente por las corrientes marinas y el viento, para recorrer de 20 a 40km por día. Por ello dudamos de las bondades del programa Bandera Azul, pues no consideran estas variables dinámicas fundamentales. Y así lo hemos constatado en varias localidades ribereñas. Solo a través de un monitoreo periódico en aguas marinas y submarinas, podremos conocer con certeza si las aguas de determinada playa no tienen el potencial para enfermar a nuestros hijos y dañar la vida de los organismos marinos.
Para vigilar la salud de su familia, debe tener presente que las aguas cloacales son portadoras de bacterias entéricas, como por ejemplo Escherichia coli. Una cepa de ella produce una potente toxina que es responsable de severas diarreas y puede llevar al síndrome urémico hemolítico, que puede afectar seriamente a los niños y ancianos. Además hay otros microorganismos altamente peligrosos para la salud, los cuales generan trastornos que van desde fiebre, debilidad, náuseas, retortijones, vómitos y calambres, hasta enfermedades entéricas y pulmonares graves, como por ejemplo: diarreas, shigelosis, fiebre tifoidea, leptospirosis y cólera. Estas aguas negras pueden servir para la transmisión de diversos virus: Virus de la Hepatitis A, Adenovirus, Rotavirus, Norwalk, Enterovirus; agentes de afecciones intestinales y una cepa de éste último es el responsable de la poliomielitis. Pueden encontrase asimismo hongos causantes de diversas enfermedades que afectan a los seres humanos y animales, con dolencias que van desde cuadros de tipo alérgico (broncopulmonares y sinusitis), hasta infecciones generalizadas como meningitis que ponen en riesgo la vida de las personas. 
Pueden encontrase asimismo hongos causantes de diversas enfermedades que afectan a los seres humanos y animales, con dolencias que van desde cuadros de tipo alérgico (broncopulmonares y sinusitis), hasta infecciones generalizadas que ponen en riesgo la vida de las personas que sufren alteraciones del sistema inmunológico.  
Si bien la absorción de estos microorganismos a través de la piel es poco probable, puede darse cuando ésta se encuentra dañada previamente por cortes, raspones, pinchazos o quemaduras. Las membranas mucosas de nariz y ojos también proveen una vía de entrada.
Para la fauna y la flora marinas las aguas servidas aportan además de los agentes infecciosos mencionados, cantidades importantes de materia orgánica, fósforo y nitrógeno, que producen mareas rojas en zonas en que el agua tiene circulación lenta. En consecuencia, decrece la concentración de oxígeno en el agua y se produce la mortalidad de las especies de la fauna acuática.
La empresa turística y las autoridades estatales encargadas del sector, no pueden obviar que la salud de nuestro pueblo es un bien superior, que está por encima de las utilidades financieras momentáneas. Muchas de las secuelas de estas enfermedades, tiene altos costos para la salud pública que se paga con creces.   Por ello urge replantear la extensión de la zona marítimo terrestre y ordenar la construcción sobre el litoral, pues los daños a la salud que estamos enfrentando deben ser crecientes, considerando el aumento de viviendas, facilidades hoteleras y turistas sobre nuestras playas.
Por ello hacemos un llamado al turista criollo: cuando escoja la playa de su paseo, observe, exija y tome las previsiones del caso. 


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